Música y ciencia: 5 curiosidades científicas sobre la música

Música y ciencia: 5 curiosidades científicas sobre la música
¿Sabías que está demostrado que la música es un lenguaje universal que transmite las mismas emociones a toda la especie humana por igual? ¿Y qué nuestros ancestros aprendieron al mismo tiempo, e incluso antes, a utilizar la música que el lenguaje hablado?

Este mes nos acercamos a la música desde una perspectiva distinta, la científica. ¿Ayuda la música a recordar en los enfermos de Alzheimer? ¿Cómo afecta la música a los animales? ¿Es un lenguaje capaz de atravesar fronteras entre especies?

1. Las emociones que transmite la música son universales.

Hace unos años el doctor Stefan Koelsch y su equipo quisieron investigar sobre la relación entre la música y las emociones humanas. Querían saber si las canciones tristes provocan los mismos sentimientos en todas las personas de forma innata y universal, o si por el contrario  nuestra percepción emocional sobre la música está determinada por el entorno cultural  de cada uno.  

La realidad es que todos nosotros somos capaces de reconocer las emociones expresadas por una pieza musical aunque nunca la hayamos escuchado e incluso si esta procede de una cultura totalmente opuesta a la nuestra. "Uno de mis estudiantes de doctorado viajó al norte de Camerún e hizo una investigación con personas que nunca habían escuchado música occidental antes" explica Koelsch. "Estas personas fueron capaces de decir si una pieza musical sonaba alegre, triste o aterradora".  

Una de las explicaciones es que en la música occidental la música triste imita la fonética de una voz triste en su tonalidad y ritmo. Las señales acústicas que nos llegan a través de nuestros oídos son decodificadas por el cerebro. Para lograr que estas señales sean comprensibles, el cerebro las llena de significado haciendo uso de nuestras emociones. La música es un lenguaje universal porque este proceso obtiene el mismo resultado en todas las culturas.

2. La música es, como mínimo, tan antigua como el lenguaje hablado.

Es decir, el ser humano aprendió a hablar y a utilizar el lenguaje musical al mismo tiempo. Incluso algunos autores defienden directamente que cuando el ser humano comenzó a utilizar el lenguaje hablado ya se hacía música.

Se sabe que la música existe desde la prehistoria porque se han hallado restos de instrumentos musicales que datan del Paleolítico, aunque por desgracia su propia naturaleza intangible hace que su estudio durante la prehistoria sea una tarea muy complicada. Su uso primigenio se limitaba a la voz y, quizá, a la percusión corporal. 

Música y lenguaje hablado han estado desde sus orígenes interrelacionados. La teoría más extendida es que la música surgió en la prehistoria de forma paralela y complementaria al lenguaje hablado. El lenguaje no verbal constituye el 90% del mensaje que transmitimos al comunicarnos con otras personas, y dentro de este porcentaje la paralingüística (volumen, tono, intensidad, ritmo) cumple una parte esencial. 

3. Los bebés entienden las emociones de la música mucho antes de aprender el significado de las palabras.

Esta es la razón por la instintivamente las madres se comunican con sus recién nacidos con una entonación especial. Los bebés con tan sólo tres días ya pueden reaccionar a la música. Somos seres musicales de forma innata.  La música no es más que un lenguaje que los seres humanos utilizamos para comunicarnos. La musicalidad está presente en el lenguaje no verbal. Para hacernos entender, los seres humanos utilizamos la entonación. El ritmo y la tonalidad de una frase es esencial para comunicar sentimientos en el lenguaje hablado. La música es el lenguaje de las emociones humanas.

4. Tocar un instrumento reduce la posibilidad de padecer demencia y escuchar música ayuda a los enfermos de alzheimer.

Utilizamos diversas regiones muy distintas del cerebro al escuchar y procesar música. Muchas de ellas están estrechamente relacionadas con áreas que afectan a la memoria y a nuestra identidad como individuos.

Escuchar una canción o melodía determinada puede ayudar a los enfermos de Alzheimer a despertar emociones y recuerdos que han estado ocultos en su memoria. El área del cerebro que se activa al escuchar una canción o melodía conocida, situado en en el córtex prefrontal medial, es una de las partes que más tarda en deteriorarse con esta enfermedad.

Por otro lado, al igual que ocurre con las personas bilingües, tocar un instrumento musical puede ayudar a retrasar la demencia. Los músicos profesionales son unos de los sectores donde más tarde aparecen los síntomas de este tipo de enfermedades. La explicación es que las estructuras cerebrales se fortalecen con la actividad musical gracias al proceso de reserva cognitiva. 

5. Zoomusicología, ¿cómo afecta la música a los animales?

La musicología y la antropología llevan años estudiando el comportamiento musical animal y cómo otras especies perciben la música realizada por los seres humanos.

Un ejemplo clásico de la fascinación del ser humano por los sonidos producidos por los animales son los cantos de las ballenas. En los años 60 se descubrió que los cantos de las ballenas jorobadas no solo eran entonaciones sorprendentes, sino también rimaban, lo que da una idea del nivel de inteligencia que poseen estas especies acuáticas.

Otro famoso experimento fue el realizado por el psicólogo Charles Snowden que demostró ante una audiencia de monos titís. que esta especie de primates relacionaban la música acelerada con una situación de peligro, mientras que se tranquilizaban con ritmos más lentos. Los animales además de poder disfrutar de la música, sabían reconocer las variaciones de ritmo y ciertas estructuras musicales.

Ya en el año 1909 el periódico The New York Times hablaba de los efectos de la música en los animales. Se decubrió que a algunos orangutanes eran capaces de mover su cuerpo a ritmo de swing, mientras otras especies más lejanas a nosotros a nivel genético, como pueden ser lobos y coyotes, reaccionaban de forma intranquila al sonido.

La realidad es que, aunque es cierto que algunas especies como las aves y las ballenas parecen tener ciertos comportamientos musicales, sigue siendo un misterio la función que cumple el lenguaje musical en estos animales.
 
TEXTO: DAVID LITTLE
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