​Carisma sobre el escenario: los mejores 'frontmen' de la historia

​Carisma sobre el escenario: los mejores 'frontmen' de la historia
Son los mejores encima del escenario. Todo el mundo los idolatra.  Tienen algo que los hace especiales frente al público, al igual que los actores y actrices más importantes de la historia del cine lo tienen frente a la cámara. No se puede explicar. No tienen por qué ser simpáticos o antipáticos, ni ser las mejores o las peores personas del mundo. Simplemete son puro carisma. Lo llevan en la sangre... Y ellos lo saben.
Comenzamos en GIGGER con una serie de artículos dedicados a los artistas más carismáticos encima de un escenario. En esta primera entrega nos centramos en los músicos internacionales de género masculino más impactantes de la historia: Freddie Mercury, Michael Jackson, James Brown, Mick Jagger, Jim Morrison, Miles Davis, Jimi Hendrix, Joe Strummer, Bruce Springsteen y Prince.
 

Freddie Mercury

Lo de Freddie Mercury no tiene nombre. Sin duda era una de las mejores voces del rock de todos los tiempos. Para muchos, sencillamente, la mejor. Pero no estamos aquí para hablar de sus cualidades como cantante (quien tenga oídos que escuche), sino de su enorme talento para seducir a las masas. El líder de Queen se metía al público en el bolsillo en un abrir y cerrar de ojos. Desde sus comienzos en los años 70 lo suyo siempre fue puro carisma, un carisma que mantuvo intacto a lo largo de toda su carrera. Siempre quedarán las actuaciones del Live Aid (1985) o de Wembley (1986) para recordarnos quién es el amo a la hora de llenar un escenario con tan sólo su presencia. Freddie Mercury, un músico irrepetible.
 
 

Michael Jackson

Michael Jackson no era de este mundo. Su muerte en el año 2009 dejó un vacío como hacía tiempo que no se recordaba. Era uno de los artistas más completos de la música popular del siglo XX. El hermano pequeño de los Jackson 5 pronto demostró sus cualidades como cantante y bailarín. Había estudiado muy concienzudamente los movimientos de su ídolo, James Brown, pero su facilidad siempre fue innata. Su casa era el escenario. Sólo ahí podía ser actuar de forma natural y explorar hasta dónde podía llegar como intérprete. Su puesta en escena alcanzó otro nivel en su carrera en solitario. Ahí fue donde llegó la sofisticación, el perfeccionismo, la excentricidad, el estatus de ídolo divino. Lo dicho, Michael Jackson no era de este mundo.
 
 

James Brown

Ha sido maestro, directa o indirectamente, de los frontmen más grandes que han pisado un escenario. Su nombre está ligado al de la música soul y en especial al lado más salvaje. Ya en el año 1965 James Brown definió lo que era, lo que es y lo que debe ser el funk. Obligó a todos los músicos a idolatrar y sucumbir al dios del ritmo. Y eso es lo que este genio era capaz de trasmitir en concierto: puro ritmo, éxtasis, erotismo sobre las tablas. ¿Es que existe alguien en el mundo a quien no le guste la música de James Brown?
 
 

Mick Jagger

Que Mick Jagger siga moviéndose sobre el escenario como si fuese un chaval de 20 años no tiene explicación científica. Él asegura que ha dejado atrás una vida de excesos, que lo suyo ahora es la vida sana, el deporte. Mens sana in corpore sano. Sea como sea, sobrio o ebrio, el cantante de los Rolling Stones lleva desde los años 60 comiéndose el escenario y merendándose al público. Hoy por hoy sigue siendo el rey. Deja a la altura del betún a otros frontmen mucho más jóvenes. Tampoco necesita saber decir una palabra en el idioma autóctono del lugar del concierto de turno. Ya sea en un escenario o un teatro, Jagger sólo necesita un micrófono y un par de gestos para hacer que el público salte y cante con él. Lo mejor de todo es que Mick Jagger y The Rolling Stones llevan desde los años 90 despidiéndose de los escenarios, realizando su "más que probable última gira". De momento, ya nos ha avisado: no se piensa retirar nunca.
 
 

Jim Morrison

Los conciertos de The Doors eran siempre diferentes. Cada show era único, improvisado. No se jamás sabía lo que podía ocurrir. Para bien o para mal. Seductor, controvertido, polémico, rebelde... Jim Morrison siempre se consideró a sí mismo un poeta mucho más que un cantante de rock and roll. Y lo demostraba cada vez que pisaba un escenario armado con su carisma innato y con la improvisación como máxima universal. En sus ideales más profundos abrazaba la libertad hasta sus últimas consecuencias. Su capacidad para improvisar versos encima del escenario era única. Técnicamente manejaba como nadie hasta la época los silencios y la intensidad. Su voz se movía drásticamente entre el desgarro y la sutileza. Un músico-poeta con el corazón atrapado entre el cielo y el infierno.
 
 

Miles Davis

Si la RAE reconociera alguna vez el anglicismo 'cool' como palabra del español, probablemente habría que poner una foto de Miles Davis para explicar todo lo que su significado conlleva. Milas Davis supone en el jazz lo que el jazz supone en la música: elegancia, libertad, nivel, estilo.  Fue un artista inquieto, un Picasso de la música jazz que siempre quiso innovar en cada paso. Lo hizo incluso después de haber encontrado su propio sonido definitorio, su propia personalidad como músico y trompetista. 
 
 

Jimi Hendrix

¿Qué podemos decir de Jimi Hendrix que no se haya dicho ya? El guitarrista que cambió la historia del rock, uno de los iconos más importantes de la era hippie, la psicodelia, el blues, el rock, la libertad sobre el escenario, el misticismo encarnado en un músico a medio camino entre bluesman hiperelectrificado y genio de la lámpara.  El magnetismo de su imagen en directo sigue atrapando admiradores a día de hoy, décadas después de su repentina muerte a los 27 años. La revista Time lo coronó como el mejor guitarrista de la historia. Nada más y nada menos.
 
 

Joe Strummer

La ausencia de un tipo como Joe Strummer ha dejado un hueco en los escenarios. El líder de The Clash era una rara avis dentro de la escena punk. Ya desde su adolescencia empezó escuchando a The Beatles, The Beach Boys y, sobre todo, al mito maldito del folk Woody Guthrie... y de Woody Guthrie al punk solo hay un paso. Fue a comienzos de los años 70 cuando hizo sus primeros pinitos dentro de la música, cuando unió sus fuerzas a sus compañeros de casa okupa donde vivía y formaron el grupo The 101'ers. En 1976 fueron teloneados por unos desconocidos Sex Pistols y el cantante comprendió que el movimiento punk era lo suyo. The Clash era la banda más politizada de la primera ola de la escena y también la más variada musicalmente. En sus letras, Joe Strummer hablaba de la decadencia de la sociedad, del racismo, del desempleo y también era profundamente antimilitarista. Sobre el escenario era pura energía. 
 
 

Bruce Springsteen

Es famoso por sus largos conciertos, por ser un hacha sobre las tablas y por tener una de las mejores bandas de apoyo de la historia, la E Street Band. El Jefe siempre ha hecho las cosas a su manera y siempre ha sido el protagonista de su propia historia. Sin duda es una de las grandes leyendas de la música popular que siguen en activo hoy en día, como si fuese el primero. Brece Springsteen siempre ha mostrado con orgullo su pertenencia a la clase trabajaora estadounidense. Encima del escenario se muestra vital, enérgico e incombustible. A diferencia de otros frontmen, Springsteen consigue empatizar con el público gracias a una pose cercana, de persona de a pie alejada de las excentricidades.
 
 

Prince

Artista amado y odiado por el público, a menudo al mismo tiempo. Así es Prince, un músico contradictorio y tremendamente personal. La polémica lo ha perseguido allá donde ha ido. Pero sólo una leyenda de altura es capaz de reinventar su carrera y que su huella siga permaneciendo imborrable en cada novedad. La suya es una historia plagada de éxitos imborrables en la historia de la música.
 
 
 
TEXTO: DAVID LITTLE
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